31 mayo, 2012

Día 224

Mientras contemplaba mi Blog iba recordándo lo que fué y cómo terminó en esto. Y hoy se me cruzo la loca idea de cambiarle el Título, y pasar de ser TUMEENCANTAS a... a... bueno, no se como se podría llamar. Ese es el problema. Pero seguida de esta alocada idea, se me ocurrió preguntarles a USTEDES como si fuera una encuesta. Yo se que muchos me leen, pero hoy quiero que traten de comentar la mayor cantidad de personas dándome sus opiniones, y si quieren también un ¿Por qué?. No significa que lo termine cambiando, o capaz que lo cambie y después me arrepienta, simplemente quiero saber que dirían los Lectores.

La consigna sería la siguiente:
Si vos fueras el autor de Tumeencantas y decides cambiar su nombre:

A) ¿Por cuál sería?
B) No lo cambiarías
C) Y tanto en el caso de elegir A) o B) ¿cuál serían los motivos?

30 mayo, 2012

Día 223

De tantas veces que hable de alguien más, siempre me olvide de mencionarte a Vos. No quiero que me malinterpretes o esto suene una falta de respeto, ni para Vos ni para nadie que este leyendo esto, pero la verdad es que no te dedique mucho tiempo. Más bien, nada de tiempo. Una vez me dijeron que la mejor forma de hacerte llegar mis palabras, es hablándote como lo haría con cualquier otra persona. Así de simple, y sin embargo me parece tan complicado. Y cómo ya sabrás, porque Vos lo sabes todo, no soy buena con las exposiciones orales, por eso prefiero hablarte por este medio. Yo sé que te va llegar igual. Pero me parece que es incorrecto que me preguntes cómo me encuentro sin antes preguntártelo yo a Vos: ¿Cómo estas? Nosotros somos unos desagradecidos, esa es la verdad, pero no me voy a disculpar por el resto, sólo por mi. Aún así, lo que (a mi me) importa es que yo este bien con Vos. Y Vos... ¿Estás bien conmigo...? Mejor no me respondas porque de seguro perderías mucho tiempo, y yo me ahorro mis comentarios y ya qué, voy al grano. En primer lugar te escribo por que nunca lo hice, y admito que pocasd ganas tenía de hacerlo hasta hoy. En segundo lugar te escribo porque nunca le escribí a alguien como Vos , lógicamente, sos Único. Y en tercer lugar te escribo porque soy una persona con corazón y sentimientos, y a veces pienso más que nunca en Vos. Los demás pueden dudar o incluso negar a tu existencia, pero algo en mi dice que ahí estas y eso me alcanza y sobra. La cuestión, y para redondear el tema es que si Vos no existieras, para la sociedad sería necesario inventarte, a fin de cuenta, todos necesitamos creer en algo.

Dios es la evidencia invisible.

28 mayo, 2012

Día 222

Esto le sucedió a la amiga de una amiga mia. Ella tenía un novio, o mejor dicho, ella estaba de novia hace mucho pero mucho tiempo con un chico que era guapisimo, como dirían las venezolanas, y a simple vista eran la pareja del año. Salían a pasear, iban al cine, iban a comer, iban al teatro, en fin, iban a todos los lados habidos y por haber. Se mandaban mensajes todo el tiempo, se llamaban por teléfono, se deseaban las buenas noches y también los buenos días. Usualmente iban tomados de la mano y nunca faltaban los besos cada cuatro pasos. El la pasaba a buscar por su casa y al finalizar el día la acompañaba de regreso. Y nunca faltaban los regalos y las demostraciones de amor para cada ocasión, importante o no. Realmente era una pareja muy mona, hasta estéticamente quedaban lindos. Pero padecían un obstáculo en su relación, algo que los impedía avanzar o tener un compromiso al cien por cien, por ambas partes. El no toleraba que ella no tolerara sus caprichos. Porque cuándo ella se ofendía por algo, el hacía o decía cualquier cosa para dar vuelta todo y que la cosa quedara a su favor. Entonces, la amiga de mi amiga terminaría siendo la mala de la película y por lo tanto ella debía darle las explicaciones y las disculpas a él. Como se acostumbra por estos días. Pero por supuesto, que al final del día se arreglaban y se repetían una y otra vez lo mucho que se amaban, aunque no pasaban más de una semana sin que volvieran los problemas. Y todo se volvía una cadena infinita de peleas infantiles y tontas. Un día el se cansó de la situación y salió con sus amigos. Lógicamente tomó un poco de más y terminó haciendo lío. Otra amiga de la amiga de mi amiga, se enteró de esto y corrió a contarle a la amiga de mi amiga, o sea a la novia del cuestionado chico. ¡Y se armo! Cuándo el novio se enteró que su novia de enteró corrió a comprarle los mejores chocolates, el osos más grande y las flores más hermosas, y cuando llego a su casa, se la encontró abrazando a otro chico. Decepcionado y más furioso que antes volvió a sus andanzas y esta vez hizo el peor de los líos. La engaño con la amiga de ella. Esta vez su novia fué a hablarle directamente, y el le dijo que la vió con otro y por eso se vengó. Ella horrorizada le explico que, el día que la fué a buscar, estaba abrazando a su primo que encima era cuatro años menor pero que lógicamente no había visto porque estaba de espalda. De todas formas, él no le creyó, y ella tampoco lo perdonó.

Conclusión: pobre las amigas de nuestras amigas. Siempre son ejemplo de vida aunque raras veces tengan finales felices.

26 mayo, 2012

Día 221

Ámame lentamente, porque será la mejor forma para saborearlo.
Ámame con recelo, porque puede que alguien más te gane de antemano.
Ámame locamente, porque no se cuánto te dure el enamoramiento.
Ámame fugazmente, porque así podré guardar tus besos más apasionantes.
Ámame irónicamente, porque así es la vida, absurda completamente.
Ámame sin peros de por medio, porque ni vos ni yo los necesitamos.
Ámame dulcemente, porque aún no se inventó otro condimento mejor que ese. 
Ámame, porque no te cuesta nada más que un poco de tiempo.

21 mayo, 2012

Día 220

Afuera hace frío y todavía no ha dejado de llover, tengo varios libros a medio leer y una canción que revolotea en mi cabeza como disco rayado, tan preciosa como insoportable. Una taza de chocolate caliente que se vuelve inacabable junto a una pila de cartas que temo releer. Aún están colgadas nuestras fotos por toda la habitación. Realmente quiero deshacerme de ellas, pero siempre pensé que se veían muy bonitas sobre el papel tapiz tan pasado de moda, que siguen ahí, decorando algo que hace tiempo empezó a doler. Soy lo que soy, y no se cuándo ni cómo lo empece a ser, pero coleccionar recuerdos se volvió mi pasatiempo favorito. Un deporte extremo. Lo se, hasta un mal habito, el peor de todos quizás, pero nadie puede cambiar lo malo, salvo lo bueno para empeorar. Es como un espejo sucio y cuánto más lo queremos limpiar, peor queda. Y cuando se intenta arreglar algo que se tiene más que asumido que no tiene arreglo, es tristísimo, y ahogarse entre lo que fué y el sueño iluso de lo que nunca será, es más duro todavía, pero no te das cuenta hasta que pasaron los años y estás atascado entre todo aquello que llega hasta el techo de tu vida. Mi reloj se quedo sin pila hace días o semanas, pero nadie necesita un reloj cuándo lo único que hace es viajar al pasado. Aún tengo el amargo chocolate esperándome, y lo que menos necesitaría en este momento es a alguien recordándome que ya está más frío que caliente.

20 mayo, 2012

Día 219

El amor es lo único que te hace reír cuando estás cansado.

18 mayo, 2012

Día 218

Estoy harta de las minitas que se creen más que otras solo por que tienen un bolso de Louis Vuitton o Channel o usan sus zapatos de plataforma para aplastar a cualquiera que se les cruce en el camino. Estoy harta de las minitas que menosprecian a las que no son iguales que ellas, a las que no sean amigas de ellas o simplemente porque viven en otro lugar que no sea un barrio fino. Estoy harta de las minitas que se sienten orgullosas o re inteligentes porque se bajan una botella de vodka solas. Estoy harta de las minitas que miran de arriba-abajo la ropa de los demás como si fueran un jurado de algun text psicofísico. Estoy harta de las minitas que te hacen una sonrisita y cuándo no las estas mirando, te critican o simplemente se burlan. Estoy harta de las minitas que se pasean por la vida con sus Blackberry's o Iphone como si eso determinara que estas "in" o "out". Estoy harta de las minitas que piensan que se visten bien y en realidad no saben lo mal que combinan las cosas. Estoy harta de las minitas que sólo hablan de chicos, joda, ropa, joda, viajes, joda, chape, joda, previas, joda, joda, joda, joda, y ahí se les acaba el vocabulario, y peor aún, con ese tonito tan "sorry" (como si tuvieran la nariz tapada). Estoy harta de las minitas que pretenden que las respeten y en su guardarropas solamente tienen minifaldas. Estoy harta de las minitas que se creen nenas de papá, que esperan que les sirvan todo en bandeja de plata y que encima, pretenden que el resto del mundo gire a su alrededor. Por favor, mírense el ombligo a ver que tan limpio está y después me cuentan.

16 mayo, 2012

Día 217

Y cuándo por fin dejamos nuestros prejuicios de lado, vos sos más vos y yo soy más yo. Y los insultos se tiñen de besos y tiernas caricias. Y el amor vuelve a estar a flor de piel.

15 mayo, 2012

Día 216

Cuéntame cuánto dolor o angustia se esconde en una lágrima si nunca lloraste, o explícame que es sentirse sólo si nunca lo estuviste. Yo siempre estaba ahí, a tu lado, para lo que necesitabas y sin embargo me ignorabas. Te ibas y te refugiabas en tus vicios, en tus placeres, en todo lo que no tuviera que ver con nosotros, en todo aquello que nos distanciaba aunque me lo negaras con tanto descaro. ¿Y qué te pedía yo? Qué te quedaras conmigo, que me ayudaras a ser fuerte, que me dejaras ayudarte a ti a ser fuerte. Pero fué desde el principio y tan evidente que no sabías amar, y tampoco sabías lo que era ser amado, pero yo sin embargo estaba. No se si para enseñarte, pero aunque intentar demostrártelo. Y me quede, cuántos reproches me dijeses en la cara, cuántos enojos yo me aguantaba, me quede. Pero esto no es una simple carta para devolverte con la misma moneda ni para demostrarte que yo puedo ser mejor que vos en ciertas cosas. No. Es justamente para que sepas que todavía estoy, lo quieras o no, te guste o no, me ames o no, yo estoy. Para quererte, para cuidarte, para sostenerte, para serte fiel, para todo. Yo estoy.

La vida, y el amor, no se tratan de ver quién es más fuerte de los dos, sino, quien ayuda a fortalecer más al otro.

13 mayo, 2012

Día 215

Cuatro ruedas, movimiento. Freno y acelero. Monedas, boletos (y SUBE para los argentinos). Murmullo y silencios. Chofer, pasajeros. Un mundo imaginario que se traslada a la realidad, que se puede palpar, que se vive como tal. Entre lo que uno espera por llegar a destino, sólo puede observar. Gente. Gente malhumorada, con sueño. Gente incluso durmiendo. Gente en sus mundos, sumidas en sus pensamientos, mirando al vacio, a la nada misma, al no sé qué. Gente moviendo la cabeza al compás de la música, que sale de sus reproductores de última generación. Gente de cualquier edad. Gente que se sienta en el primer asiento y gente que se sienta al final. Gente interesante para quedarsela mirando, y gente que uno desearía que no se le sentase a su lado. Gente aferrándose a sus pertenencias por miedo a que les roben, en cualquier descuido. Gente leyendo, gente hablando con otra gente, quizás desconocidos. Gente escribiendo algún mensaje de texto o hablando por teléfono. Gente que clava la mirada en el afuera. Gente extraña. Gente que viaja por primera vez y gente que ya es como de la casa. Gente mirando con desdén a la otra gente que se pudo sentar a tiempo. Gente que exige un lugar, nomás porque se les da la gana. Gente inquieta, gente insoportable, gente molesta. Gente que da miedo. Gente que quiere entrar a dónde no hay más lugar. Gente que se cola por la puerta de atrás. Gente viva, siempre las hay. Gente con habilidades, como maquillarse entre semáforo y semáforo. Gente que todavía ejercita la caballerosidad y otra gente, que bueno, no cambia más. Gente enamorada, y gente enamorada por demás. Gente que va a estudiar, y gente que no se a que vá. Gente enojada y que todo le viene mal. Gente irrespetuosa. Gente que no piensa en los demás. Gente de todo tipo, color y clase social. Pero también está la buena gente, generosa y solidaria que siempre da su lugar o le presta 0.10 centavos al que le acaban de robar la billetera. Gente que quiere progresar, que se aguanta las tantas horas de viaje por llevar al final del día, unos pesos para el pan. Gente, gente y más gente, una cifra incalculable que sube y baja por hora. Si alguien busca al amor de su vida, súbase a cualquier colectivo alrededor de las 8:00 de la mañana, y quizás tenga suerte, pero absténgase a las consecuencias, la empresa de transporte no se hace responsable por sus cambios de humor.

10 mayo, 2012

Día 214

No sos vos ni soy yo. ¿Entonces quién carajo es? Explicame porque no lo entiendo. Explicame, porque sinceramente no te entiendo. Hacete cargo porque yo lo hice todo este tiempo y estás grande para que te digan lo que tenes que hacer. Si haces lo que querés, cuándo querés y con quién queres, entonces significa que ya no sos un nene de mamá. Me es inútil discutir con alguien como vos que sólo piensa en rock&roll. Pero te llego la hora. Si, ya es hora que te pongas los pantalones y si es necesario una corbata que te apriete un poco el cogote y te caíga la cuenta de que estás llegando tarde a la madurez. Te estás quedando estancado todo por una play, y vos sabés que por mí, hace rato que te la hubiera tirado a la basura. Sabés que te quiero y todo, pero yo quiero un guardaespaldas, no ser tu niñera. ¡Así que hace algo, inventa algo, pero reacciona!

07 mayo, 2012

Día 213

X: Dónde fuego hubo, cenizas quedan.
Yo: Si quedaron cenizas es porque no usaste bien la aspiradora.
X: Pero el fuego siempre puede reavivarse.
Yo: Entonces usaré un matafuegos.
X: Hay fuegos que no se apagan tan fácilmente.
Yo: Si dejas que se extienda es tu culpa.
X: No se trata de ver quién de los dos lo apaga primero.
Yo: Por supuesto. El que último lo apague, corre más riesgo de quemarse.
X: Así es el amor. Si te quema es porque te llego.
Yo: Y así también son las heridas. Tardan años, o toda una vida en curarse.
X: A veces es necesario correr ese riesgo.
Yo: Hablas como si me hubieses querido toda una vida.
X: Yo nunca te lo negué.
Yo: ...(Silencio)...

Fin de conversación.

04 mayo, 2012

Día 212

Me levante temprano por una única razón: necesitaba un vestido. Pero no podía ser cualquier vestido, no señor, tenía que ser El Vestido, ese que uno lo vé, se lo prueba y se lo lleva puesto. Volviendo a las 9.30 de la mañana, me puse ropa para salir, zapatillas estilo rock star (imprescindibles para ocasiones como estas en las que uno camina y camina pero que no le molesta hacerlo sólo porque se trata de: ir de shopping) y me acomodé un poco el pelo para terminar y salí con el bolso de cuero, y las esperanzas a cuesta.
No recuerdo a cuantas tiendas de ropa habré entrado, cuantos perchas habré descolgado y vuelto a colgar, y de cada uno salía más desilusionada que del anterior. Demás esta decir que vestidos había, gran variedad y ni hablar de los precios, pero no era cuestión de la plata o del detallito que tenía uno y que no tenía otro. Elegir un vestido es realmente un trabajo exhaustivo y no podía ponerme lo primero que se me cruzara en la vista. No señor, tenía que ser algo digno de mi persona, algo que mostrara el esmero que puse para conseguirlo, algo que dijera: llegue yo. Nada exótico ni excéntrico igual, aclaro, pero tenía que ser algo que cuando yo lo viera antes que nada, se iluminara con rayos de luz así como pasa en los dibujos animados con ese *aaaaahhhhhh* de ángeles entonado con sus voces tan angelicales.
Ultima tienda y ya sin una gota de esperanza: entro. No hay moros en la vista, más que la vendedora y su ayudante que se acerca con una sonrisa tímida.
-¿I can help you?. ...No mentira... -¿Te puedo ayudar en algo?
(Mi mente: Decíle que no, sino te va a pasear por todo el local al reverendo p...).
-Si. Estaba buscando un vestido para mi.
Volvió a sonreír, esta vez en una forma más complacida, como si tuviera la solución. Y parece que así fué. Al principio me mostró dos modelos totalmente desagradables a mi gusto, pero el tercero fue... *aaaaahhhhhh* (voces de ángeles y rayos de luz)... Fué el elegido. Me lo probé y habré estado unos quince minutos (mínimo) frente al espejo mirándolo, algo atontada ya.
-Te calza justo, como anillo al dedo. -Dijo la otra vendedora que estaba en la caja.
Entendí su indirecta, me quedaba bien pero en realidad lo decía porque ya quería cerrar el local para irse a comer y a dormir la siesta seguramente. Lo pague, no por complacerlas a ellas sino porque realmente me había hipnotizado.
Noche, 21.30, el auto me dejo en la esquina acordada. Afuera estaba fresco pero se podía estar. Estaba impaciente, ansiosa, con la mente maquinando a mil por horas, las piernas me temblaban tanto que parecía que en realidad tenía frío, pero no, eran los nervios. Y estaba feliz, me prepare, no deje pasar ni un detalle y me puse mi vestido... Y me encantaba, era ideal, y no tenía otra palabra que quedara mejor para describirlo. Sólo faltaba que él llegara, me viera y me dijera que le gustaba tanto como a mi, o más (¿Por qué no?). Ya hacía tanto tiempo que no lo escuchaba decirme algo lindo, que ahora lo necesitaba más que nunca.
Y lo espere, lo espere y lo seguí esperando. Pero nunca llego, y yo me quede con las ganas de escucharlo, de abrazarlo, de besarlo, y obviamente, de que me viera así tan arreglada como solamente nosotras las mujeres sabemos hacerlo... para que se sintiera orgulloso de mi. Y para el final de esa noche, no puedo decir que mi vestido termino en las mejores manos, más que empapado por mis propias lágrimas y unas manchas de halado de dulce de leche (que por cierto, fué el mejor helado de dulce de leche que jamás halla probado hasta ese día).
El momento feo lo supere y a él nunca más lo volví a ver.
Mujeres: No gasten todo su sueldo en algo que nadie más que ustedes mismas pueden valorar.
Hombres: Avisen con anticipación si van a faltar a una cita (piensen que un vestido sale encima de 150$ y un mensaje 0.75$. ¡Media pila!).

02 mayo, 2012

Día 211

Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Y esa es la cuestión. Por momentos, es el ser más especial que halla habitado en este mundo el único, el más encantador, todo un príncipe azul, y de repente, es lo más despreciable, desagradable, y deshonesto que halla conocido. Lo amo pero a la vez lo quiero matar, y no es un típico dilema que cualquier ser humano, y con sentimientos, tendría. Se que no lo hace apropósito, se que me quiere, me valora y me respeta, pero no se cuando lo hace de corazón y cuando por conveniencia. Y las noches se hacen eternas cuándo espero un te quiero de alguien como él, que no le importo demasiado, pero cuando me ama no hay otra cosa que decir. Me ama y ya y no me quedan dudas. Con mis errores y todo lo demás. Pero estar a su lado implica una lucha constante entre lo que es querer y lo que es odiar. Es amarlo a pesar de todo y sin embargo, es morir en el intento.