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Mostrando entradas de mayo, 2012

Día 224

Mientras contemplaba mi Blog iba recordándo lo que fué y cómo terminó en esto. Y hoy se me cruzo la loca idea de cambiarle el Título, y pasar de ser TUMEENCANTAS a... a... bueno, no se como se podría llamar. Ese es el problema. Pero seguida de esta alocada idea, se me ocurrió preguntarles a USTEDES como si fuera una encuesta. Yo se que muchos me leen, pero hoy quiero que traten de comentar la mayor cantidad de personas dándome sus opiniones, y si quieren también un ¿Por qué?. No significa que lo termine cambiando, o capaz que lo cambie y después me arrepienta, simplemente quiero saber que dirían los Lectores.

La consigna sería la siguiente:
Si vos fueras el autor de Tumeencantas y decides cambiar su nombre:
A) ¿Por cuál sería? B) No lo cambiarías C) Y tanto en el caso de elegir A) o B) ¿cuál serían los motivos?

Día 223

De tantas veces que hable de alguien más, siempre me olvide de mencionarte a Vos. No quiero que me malinterpretes o esto suene una falta de respeto, ni para Vos ni para nadie que este leyendo esto, pero la verdad es que no te dedique mucho tiempo. Más bien, nada de tiempo. Una vez me dijeron que la mejor forma de hacerte llegar mis palabras, es hablándote como lo haría con cualquier otra persona. Así de simple, y sin embargo me parece tan complicado. Y cómo ya sabrás, porque Vos lo sabes todo, no soy buena con las exposiciones orales, por eso prefiero hablarte por este medio. Yo sé que te va llegar igual. Pero me parece que es incorrecto que me preguntes cómo me encuentro sin antes preguntártelo yo a Vos: ¿Cómo estas? Nosotros somos unos desagradecidos, esa es la verdad, pero no me voy a disculpar por el resto, sólo por mi. Aún así, lo que (a mi me) importa es que yo este bien con Vos. Y Vos... ¿Estás bien conmigo...? Mejor no me respondas porque de seguro perderías mucho tiempo, y yo…

Día 222

Esto le sucedió a la amiga de una amiga mia. Ella tenía un novio, o mejor dicho, ella estaba de novia hace mucho pero mucho tiempo con un chico que era guapisimo, como dirían las venezolanas, y a simple vista eran la pareja del año. Salían a pasear, iban al cine, iban a comer, iban al teatro, en fin, iban a todos los lados habidos y por haber. Se mandaban mensajes todo el tiempo, se llamaban por teléfono, se deseaban las buenas noches y también los buenos días. Usualmente iban tomados de la mano y nunca faltaban los besos cada cuatro pasos. El la pasaba a buscar por su casa y al finalizar el día la acompañaba de regreso. Y nunca faltaban los regalos y las demostraciones de amor para cada ocasión, importante o no. Realmente era una pareja muy mona, hasta estéticamente quedaban lindos. Pero padecían un obstáculo en su relación, algo que los impedía avanzar o tener un compromiso al cien por cien, por ambas partes. El no toleraba que ella no tolerara sus caprichos. Porque cuándo ella se o…

Día 221

Ámame lentamente, porque será la mejor forma para saborearlo. Ámame con recelo, porque puede que alguien más te gane de antemano. Ámame locamente, porque no se cuánto te dure el enamoramiento. Ámame fugazmente, porque así podré guardar tus besos más apasionantes. Ámame irónicamente, porque así es la vida, absurda completamente. Ámame sin peros de por medio, porque ni vos ni yo los necesitamos. Ámame dulcemente, porque aún no se inventó otro condimento mejor que ese.  Ámame, porque no te cuesta nada más que un poco de tiempo.

Día 220

Afuera hace frío y todavía no ha dejado de llover, tengo varios libros a medio leer y una canción que revolotea en mi cabeza como disco rayado, tan preciosa como insoportable. Una taza de chocolate caliente que se vuelve inacabable junto a una pila de cartas que temo releer. Aún están colgadas nuestras fotos por toda la habitación. Realmente quiero deshacerme de ellas, pero siempre pensé que se veían muy bonitas sobre el papel tapiz tan pasado de moda, que siguen ahí, decorando algo que hace tiempo empezó a doler. Soy lo que soy, y no se cuándo ni cómo lo empece a ser, pero coleccionar recuerdos se volvió mi pasatiempo favorito. Un deporte extremo. Lo se, hasta un mal habito, el peor de todos quizás, pero nadie puede cambiar lo malo, salvo lo bueno para empeorar. Es como un espejo sucio y cuánto más lo queremos limpiar, peor queda. Y cuando se intenta arreglar algo que se tiene más que asumido que no tiene arreglo, es tristísimo, y ahogarse entre lo que fué y el sueño iluso de lo que …

Día 219

El amor es lo único que te hace reír cuando estás cansado.

Día 218

Estoy harta de las minitas que se creen más que otras solo por que tienen un bolso de Louis Vuitton o Channel o usan sus zapatos de plataforma para aplastar a cualquiera que se les cruce en el camino. Estoy harta de las minitas que menosprecian a las que no son iguales que ellas, a las que no sean amigas de ellas o simplemente porque viven en otro lugar que no sea un barrio fino. Estoy harta de las minitas que se sienten orgullosas o re inteligentes porque se bajan una botella de vodka solas. Estoy harta de las minitas que miran de arriba-abajo la ropa de los demás como si fueran un jurado de algun text psicofísico. Estoy harta de las minitas que te hacen una sonrisita y cuándo no las estas mirando, te critican o simplemente se burlan. Estoy harta de las minitas que se pasean por la vida con sus Blackberry's o Iphone como si eso determinara que estas "in" o "out". Estoy harta de las minitas que piensan que se visten bien y en realidad no saben lo mal que combin…

Día 217

Y cuándo por fin dejamos nuestros prejuicios de lado, vos sos más vos y yo soy más yo. Y los insultos se tiñen de besos y tiernas caricias. Y el amor vuelve a estar a flor de piel.

Día 216

Cuéntame cuánto dolor o angustia se esconde en una lágrima si nunca lloraste, o explícame que es sentirse sólo si nunca lo estuviste. Yo siempre estaba ahí, a tu lado, para lo que necesitabas y sin embargo me ignorabas. Te ibas y te refugiabas en tus vicios, en tus placeres, en todo lo que no tuviera que ver con nosotros, en todo aquello que nos distanciaba aunque me lo negaras con tanto descaro. ¿Y qué te pedía yo? Qué te quedaras conmigo, que me ayudaras a ser fuerte, que me dejaras ayudarte a ti a ser fuerte. Pero fué desde el principio y tan evidente que no sabías amar, y tampoco sabías lo que era ser amado, pero yo sin embargo estaba. No se si para enseñarte, pero aunque intentar demostrártelo. Y me quede, cuántos reproches me dijeses en la cara, cuántos enojos yo me aguantaba, me quede. Pero esto no es una simple carta para devolverte con la misma moneda ni para demostrarte que yo puedo ser mejor que vos en ciertas cosas. No. Es justamente para que sepas que todavía estoy, lo qu…

Día 215

Cuatro ruedas, movimiento. Freno y acelero. Monedas, boletos (y SUBE para los argentinos). Murmullo y silencios. Chofer, pasajeros. Un mundo imaginario que se traslada a la realidad, que se puede palpar, que se vive como tal. Entre lo que uno espera por llegar a destino, sólo puede observar. Gente. Gente malhumorada, con sueño. Gente incluso durmiendo. Gente en sus mundos, sumidas en sus pensamientos, mirando al vacio, a la nada misma, al no sé qué. Gente moviendo la cabeza al compás de la música, que sale de sus reproductores de última generación. Gente de cualquier edad. Gente que se sienta en el primer asiento y gente que se sienta al final. Gente interesante para quedarsela mirando, y gente que uno desearía que no se le sentase a su lado. Gente aferrándose a sus pertenencias por miedo a que les roben, en cualquier descuido. Gente leyendo, gente hablando con otra gente, quizás desconocidos. Gente escribiendo algún mensaje de texto o hablando por teléfono. Gente que clava la mirada …

Día 214

No sos vos ni soy yo. ¿Entonces quién carajo es? Explicame porque no lo entiendo. Explicame, porque sinceramente no te entiendo. Hacete cargo porque yo lo hice todo este tiempo y estás grande para que te digan lo que tenes que hacer. Si haces lo que querés, cuándo querés y con quién queres, entonces significa que ya no sos un nene de mamá. Me es inútil discutir con alguien como vos que sólo piensa en rock&roll. Pero te llego la hora. Si, ya es hora que te pongas los pantalones y si es necesario una corbata que te apriete un poco el cogote y te caíga la cuenta de que estás llegando tarde a la madurez. Te estás quedando estancado todo por una play, y vos sabés que por mí, hace rato que te la hubiera tirado a la basura. Sabés que te quiero y todo, pero yo quiero un guardaespaldas, no ser tu niñera. ¡Así que hace algo, inventa algo, pero reacciona!

Día 213

X: Dónde fuego hubo, cenizas quedan. Yo: Si quedaron cenizas es porque no usaste bien la aspiradora. X: Pero el fuego siempre puede reavivarse. Yo: Entonces usaré un matafuegos. X: Hay fuegos que no se apagan tan fácilmente. Yo: Si dejas que se extienda es tu culpa. X: No se trata de ver quién de los dos lo apaga primero. Yo: Por supuesto. El que último lo apague, corre más riesgo de quemarse. X: Así es el amor. Si te quema es porque te llego. Yo: Y así también son las heridas. Tardan años, o toda una vida en curarse. X: A veces es necesario correr ese riesgo. Yo: Hablas como si me hubieses querido toda una vida. X: Yo nunca te lo negué. Yo: ...(Silencio)...
Fin de conversación.

Día 212

Me levante temprano por una única razón: necesitaba un vestido. Pero no podía ser cualquier vestido, no señor, tenía que ser El Vestido, ese que uno lo vé, se lo prueba y se lo lleva puesto. Volviendo a las 9.30 de la mañana, me puse ropa para salir, zapatillas estilo rock star (imprescindibles para ocasiones como estas en las que uno camina y camina pero que no le molesta hacerlo sólo porque se trata de: ir de shopping) y me acomodé un poco el pelo para terminar y salí con el bolso de cuero, y las esperanzas a cuesta.
No recuerdo a cuantas tiendas de ropa habré entrado, cuantos perchas habré descolgado y vuelto a colgar, y de cada uno salía más desilusionada que del anterior. Demás esta decir que vestidos había, gran variedad y ni hablar de los precios, pero no era cuestión de la plata o del detallito que tenía uno y que no tenía otro. Elegir un vestido es realmente un trabajo exhaustivo y no podía ponerme lo primero que se me cruzara en la vista. No señor, tenía que ser algo digno d…

Día 211

Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere. Y esa es la cuestión. Por momentos, es el ser más especial que halla habitado en este mundo el único, el más encantador, todo un príncipe azul, y de repente, es lo más despreciable, desagradable, y deshonesto que halla conocido. Lo amo pero a la vez lo quiero matar, y no es un típico dilema que cualquier ser humano, y con sentimientos, tendría. Se que no lo hace apropósito, se que me quiere, me valora y me respeta, pero no se cuando lo hace de corazón y cuando por conveniencia. Y las noches se hacen eternas cuándo espero un te quiero de alguien como él, que no le importo demasiado, pero cuando me ama no hay otra cosa que decir. Me ama y ya y no me quedan dudas. Con mis errores y todo lo demás. Pero estar a su lado implica una lucha constante entre lo que es querer y lo que es odiar. Es amarlo a pesar de todo y sin embargo, es morir en el intento.