Ir al contenido principal

Día 271

Hay días para escribir con humor, días para usar el sarcasmo, días de reflexión y días que simplemente no sé que decir. Hoy por ejemplo, entre la lluvia, el frío de la noche y los sentimientos encontrados que me causan ver nuevamente tu foto, acompañada de una canción que sólo trae más y más recuerdos, me es imposible redactar algo coherente que hable de vos, de mi, de los dos. Hay días como hoy que entonces prefiero callar y guardarme hasta los suspiros y los silencios que quizás nunca tendré la oportunidad de repetir ni vos de escuchar de mi propia boca. Es extraño pero todo era más sencillo cuándo uno se dejaba llevar por un beso sin fin, sin peros, sin pretextos. Hasta decir un Yo más a continuación de un Te amo era cosa de tontos y hoy, hoy no recuerdo cómo se sentía todo aquello. Hoy es perfecto para que alguien como Arjona te lea el pensamiento y con una canción lo simplifique todo a pesar de su habilidad para hacerte sentir más sólo de lo normal. Aún así, no hay mejor cita que resuma mi estado actual como esta: Yo tengo temor a perderte y terror a que vuelvas.

Comentarios

  1. alguna vez recuerdo haber sentido lo mismo :)

    ResponderEliminar
  2. Simplemente increíble, hasta el maestro Arjona quedaría impresionado. Dale, tus entradas magnificas no hace falta que lo repita, miles de besos1

    ResponderEliminar
  3. hay dias que es emjor no decir nada me encata bsss es preciosa tu entrada

    ResponderEliminar
  4. Impresionante entrada. Un besito preciosa!

    ResponderEliminar
  5. Muy buen texto, tiene toda la razón del mundo.

    ResponderEliminar
  6. Me encanto tu entrada ! Todas nos sentimos alguna vez asi y esa frase del mejor, casi siempre nos va a identificar en estas situaciones. Un besito :)

    ResponderEliminar
  7. Increible tu entrada!
    Como una cancion puede simplificar todo lo que sentimos !
    Me siento tan identificada en cada frase que escribes :S ainss ( suspiro)
    :) besitos!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Día 409

Un lugar. Todos necesitamos un lugar en la inmensidad de este mundo, un espacio dónde sentirnos bien, dónde ser uno mismo, auténtico, sin las voces de los prejuicios, un lugar dónde se pueda entrar solo o acompañado, a gusto de cada uno. Dónde se pueda decir «llegué, éste es mi sitio y aquí me quedo». A veces el lugar no tienen que ver con algo físico sino algo perdido en el inconsciente, aquel ideal de cosa, lugar o persona. Un lugar dónde refugiarse, dónde soportar los huracanes de la vida, dónde encontrar el silencio de la rutina ajetreada, o dónde gritar lo que el resto ignora. Mi lugar es este, es ahora mismo escribiendo algo que quizás sólo yo encuentre su verdadero significado y nadie más entienda. Un lugar dónde nadie más me comprenda, y que suelo dejar, abandonar por tiempo indeterminado, pero nunca olvidar. Sólo aquí me siento «bien».

Día 410

Hay cosas que no se olvidan, como los viejos lugares dónde me ví crecer, dónde aprendí a ser más fuerte sola o acompañada, pero crecer al fin. Hoy recordé, después de muchos años, este añorado espacio que solo yo me invente para sentirme bien cuando todo lo demás me dejaba mucho que desear. Ahora me siento como primeriza otra vez, escribiendo no se qué ni porque, quizás siempre quedaron cosas por concluir y me siento en la obligación de hacerlo desde aquí. Creo que lo estaba ansiando de verdad el poder volver a escribir con esta libertad, como siempre lo pensé, hacerlo sólo por y para mi, y aquel que aún quiera leer, bienvenido será. Claro que ahora regreso con otra mentalidad, ya no soy la misma que hace casi tres años atrás, han pasado tantas cosas, han cambiado tantas otras pero de a poco espero volver a empezar.

Día 381

Hubo un día en que las cosas cambiaron, el café ya no sabía tan amargo ni tan caliente, los libros dejaron de contar el mismo final, y entre nosotros ya no había motivos para seguir fingiendo que nos queríamos, y con eso nos quitamos un peso menos de encima. Ya no teníamos porqué seguir viéndonos a la cara en la misma habitación ni crear diálogos innecesarios para tener algo en común. Hasta los gustos musicales eran diferentes y cada vez nos veíamos más lejanos a pesar de estar a pocos metros. No fue tu culpa y tampoco estoy segura de admitir que fue la mía pero sucedió que un día otoñal y bajo una tenue lluvia, empezamos a ser sinceros con nosotros mismos.