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Día 352

Cae la noche y de a poco va disminuyendo el murmullo de la gran ciudad. Nos alejamos de todo aquello mientras el sol se oculta sobre los rascacielos y las luces de las anchas avenidas empiezan a despertar. Volvemos, como todo vuelve y nos reencontramos en un autobús semi-vació dónde anidan las ganas de regresar, las conversaciones dispersadas de otro día ajetreado y los exagerados suspiros del cansancio. El recorrido tampoco influye en la rutina cotidiana. Tu cantas, yo repito, te sigo aunque me distraiga fácilmente. Lo bueno es que no me reprochas nada. Siempre estás, no justamente como quisiera que esté alguien más en tu lugar, pero no me quejo. En las buenas y en las malas tienes las palabras justas, le das sentido a esta vida que ya sabe demasiado agridulce. Por eso te amo, más que a nada ni nadie. No dejes nunca de ser mi reproductor de música, de confianza, de compañía.

Comentarios

  1. Tus entradas son geniales (L)

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  2. Precioso!
    Tus entradas me vuelan, me invita a soñar...
    Al final hablar de algo tan sencillo pero con tanto sentido

    Eres grande linda sigue así ;)

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  3. No me esperaba ese final para nada! amo tu blog, gracias por pasarte :)

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  4. Hola, tienes un blog super currado y textos super buenos, enserio escribes fenomenal y no me extraña que tengas tantos seguidores. Te estoy siguiendo ya, y te dejo mi blog por si quieres pasarlo a conocerlo que hace poco que lo cree y todavía soy primeriza! un besazo

    http://blairchevaliers.blogspot.com.es/

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  5. Llevo leyendo tu blog desde hace muchísimo tiempo, y hoy por fin me digno para comentar. Tus entradas son siempre perfectas y escritas con un gran sentimiento. Y bueno, que decir de tu blog, cambias el diseño cada dos por tres, pero sinceramente, este es perfecto. Sencillo, pero dulce y con estilo. Fácil de leer. Me encanta. Sigue así, de verdad.

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  6. Precioso. Como todo lo que escribes. ¡No dejes de hacerlo!
    Te leo :)

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  7. Me encanta tu blog, te sigo. Por cierto, he publicado una nueva entrada y me encantaría que te pasaras y le echaras un vistazo y si quieres dejar tu huella no lo dudes, me gustaría mucho:) Un beso enorme (L)

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  8. Ahh, me ha encantado esta entrada.

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  9. Comparto como el resto. Me encanto, ese fianal no me lo esperaba. Sonia

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Día 409

Un lugar. Todos necesitamos un lugar en la inmensidad de este mundo, un espacio dónde sentirnos bien, dónde ser uno mismo, auténtico, sin las voces de los prejuicios, un lugar dónde se pueda entrar solo o acompañado, a gusto de cada uno. Dónde se pueda decir «llegué, éste es mi sitio y aquí me quedo». A veces el lugar no tienen que ver con algo físico sino algo perdido en el inconsciente, aquel ideal de cosa, lugar o persona. Un lugar dónde refugiarse, dónde soportar los huracanes de la vida, dónde encontrar el silencio de la rutina ajetreada, o dónde gritar lo que el resto ignora. Mi lugar es este, es ahora mismo escribiendo algo que quizás sólo yo encuentre su verdadero significado y nadie más entienda. Un lugar dónde nadie más me comprenda, y que suelo dejar, abandonar por tiempo indeterminado, pero nunca olvidar. Sólo aquí me siento «bien».

Día 381

Hubo un día en que las cosas cambiaron, el café ya no sabía tan amargo ni tan caliente, los libros dejaron de contar el mismo final, y entre nosotros ya no había motivos para seguir fingiendo que nos queríamos, y con eso nos quitamos un peso menos de encima. Ya no teníamos porqué seguir viéndonos a la cara en la misma habitación ni crear diálogos innecesarios para tener algo en común. Hasta los gustos musicales eran diferentes y cada vez nos veíamos más lejanos a pesar de estar a pocos metros. No fue tu culpa y tampoco estoy segura de admitir que fue la mía pero sucedió que un día otoñal y bajo una tenue lluvia, empezamos a ser sinceros con nosotros mismos.

Día 89

Y te encontre... Y me encontraste... No se quien encontró a quien primero, pero ahora estamos juntos y eso es todo lo que importa. Si la vida pasa, quiero que sea a tu lado, no con alguien más que no seas vos. Porque haces que todo lo imperfecto sea perfecto, incluso yo, incluso vos. Yo sólo te puedo dar gracias a ti por compartir mi vida, por ser parte de ella, por dejarme soñar, por hacerme soñar, por ayudarme a entender lo incomprensible, por ser mucho más que un brazo derecho, e incluso el izquierdo. Más tengo que agradecerte por no mostrarme una realidad de fantasía, porque sólo así yo puedo entender que es amar en la adversidad, en el después de todo, en el después de nada. Amar sin medida es lo mejor que uno puede hacer, no para hacerse fuerte sólo, sino para hacerse fuerte acompañado.