24 septiembre, 2013

Día 397

Risas, mucha gente, preguntas al aire sin respuestas concretas, en el fondo una canción irreconocible y aún así pegadiza, posiblemente la halla escuchado antes; una mesa revuelta, platos descartables, gotas de bebida salpicada sobre el mantel floreado destinado a los días de visitas, el timbre que suena cada dos por tres, más personas que entran, saludan, otras que se van y olvidan decir adiós, otra cuestión de cortesía; mucho despabilamiento para ser la noche, ojos brillantes, despiertos, impacientes, algunos más coquetos, más felices, me gustaría saber su secreto a tanta alegría, el chasquido de un beso, una palmada para levantar los ánimos, alguna pena ahogándose en un vaso, silenciosa para no ser descubierta, para que nadie le cuestione el motivo, y no desatar unas lágrimas inoportunas, una escena de puro dramatismo, mejor que el nudo en la garganta se disuelva solo, con el efecto del alcohol, otro vaso por favor, seguramente le gustaría imaginarse que esta en un bar, solo, invisible para los demás, aún no sabe porque decidió asistir si sabe que no puede olvidar, mira de reojo su celular, tiene la corazonada que esa noche un milagro puede suceder, del otro lado alguien se va arrepentir y lo va llamar, para decirle que esta lista para regresar, pero nada, pura ilusión, lo único que cambia es el minutero, odioso minutero, quiere morir, se siente morir, a pesar de estar rodeado de todos los demás, más conocidos que amigos, nada lo llena, ni esa bebida que traga entre desprecio y angustia, cómo si fueran agujas de coser, quiere ser fuerte, hacer algún chiste estúpido para salir del paso, para pasar el rato, y no pensar en los años, los mejores de su vida, que no prometen regresar.

16 septiembre, 2013

Día 396

Por primera vez no se cómo decir lo que quiero decir, porque todo esta en la mente para decirlo desaforadamente, todo eso que no quisiste escuchar cuándo cortabas la comunicación del teléfono, pero yo sigo aguardando, lo tengo en la punta de la lengua y aún así no puedo expresarlo. Algo me obliga a callar, a tragármelo porque sí aunque necesite gritarlo y decirte todo lo que te estoy odiando en este momento por haber decidido marcharte después de tanto tiempo, que se supone que estábamos bien, pero ahora caes en la cuenta que no eras tan feliz. Y se supone que yo soy la insensible. ¿Yo? Yo tengo mil cosas por decir, sentimientos reprimidos y ahogados, exprimidos por las ganas de llorar, y lo que más duele es verte desde atrás, cómo continuas sin remordimiento, sin culpa, sin un mínimo de compasión por alguien que te dio tanto. Si tan fácil es tapar el dedo con el sol y olvidar todo el tiempo de relación, también tengo derecho a matar este amor, cómo vos mataste mis ganas de seguir. Pero no todos son iguales, algunos son peores.

09 septiembre, 2013

Día 395

Dime que es olvidar y yo te digo porque no lo hago.