25 agosto, 2017

Día 413

Caía la calidez de febrero por la ventana de la heladería cuando el reloj daba las seis. Una sonrisa insinuaba una nueva conexión entre dos viejos extraños que ya no hablaban con tanta timidez, ella lo miraba y se auto-cuestionaba como llego hasta allí mientras que él comprendía que nada era casualidad. Era una relación genuina, que sin querer se empezaron a querer como nunca antes y no había nada ni nadie que pudiera quebrar ese momento. Le hablaba despacio así no se notaba el nerviosismo en su tono de voz y aunque ella no pudiera ver el temblor de sus pies por debajo de la mesa, tenía un sexto sentido para deducir con facilidad la inconstancia de su pulso. Ellos eran compatiblemente distintos, amaban exactamente lo que el otro podía odiar y aún así, coincidían en un mismo significado para las letras A M O R. Los minutos pasaban fugazmente y el helado se consumaba a la espera de un beso furtivo que detuviera el tiempo y la vida misma, y solo fueran ellos dos al son de una canción de amor, que casualmente describiera sus sentimientos a flor de piel. Lo que no se imaginaron de esa cita, es que la vida juntos ya había comenzado desde que sus miradas se cruzaron por primera vez; y el tiempo así lo sentenció a medida que el amor transcurría de sus manos entrelazadas al corazón.

Creo que aunque pasen semanas, meses, años,
yo me seguiré emocionando de tu manera de sonreír,
como si fuera la primera vez.

11 agosto, 2017

Día 412

Yo se que él esperaba más de mi, siento su decepción incluso estando a kilómetros de distancia. No lo culpo aunque quisiera gritarle que sí, que todo es por su culpa, que nada hubiera sucedido si esto, si aquello y así, puedo enumerar un millón de motivos por los cual te deje de frecuentar. Yo se que él es astuto, que sabe manipular, y lo hacia muy bien en su momento, cuando aún me encontraba débil y vulnerable por tantas cosas sucedidas, pero eso se termino. Hace tiempo que se acabo, que lo deje atrás, y debe entenderlo, como le dicen a los niños pequeños, o por las buenas o por las malas, pero tarde o temprano comprenderá que como todo en la vida que no se cuida, pasa, se marchita y al final muere. Yo se que él aún lo quiere intentar, y no es que sea un capricho mio el querer verlo sufrir o ensañarmelas contra su corazón que nada tiene que ver. Yo se que él debe aprender a discernir entre lo real y lo no real, aquello que simplemente es la costumbre de levantarse cada día y rememorar una y otra vez el mismo casete, pero esa historia ya nos la sabemos de memoria y hasta su inminente final.

10 agosto, 2017

Día 411

Hay una frase que la he escuchado un millón de veces y recién hoy se me ocurre hacerla de mi propiedad, quiero decir, aquella frase tan celebre diciendo ó gritando "Paren el mundo, me quiero bajar". Este mundo, o mejor dicho, esta sociedad enferma y decadente que tiene el disco rayado por estereotipos perfecto y el resto hay que desechar. Una sociedad tan quemada por pensamientos absurdos y de dobles discursos como hacer marchas por los femicidios, al cual respeto sin ser feminista ni meterme en ese embrollo de tintes políticos, y por otro lado, mostrar en la televisión lo bonito que deben ser los cuerpos de hoy en día, esbeltos, desnudos, y derrochadores de sensualidad. ¿Y lo irónico? Que si un hombre leyera o escuchara a una mujer pensar así, tendría el descaro de llamarla envidiosa. Envidiosa por no ser como tal o cual ¿Quién dijo que yo quería ser como talo cual? Claro esta que todo esto se transmite a cualquier hora del día, disponible para cualquier niña de 9 años mientras termina su almuerzo, sin la vista protectora de su madre, para que luego le cuente a sus compañeritas que quiere ser como como esa cuando sea grande. Cuando sea grande, ojalá todas las niñas lleguen a ser grandes y lleguen a la plenitud de su belleza sin la necesidad de tener que cambiar para alguien más, para que otros la señalen y la juzguen y le digan así esta bien ó así esta mal. Es probable que yo tengo valores y pensamientos muy anticuados, demasiado chapados a la antigua, de esa generación de niñas que su madre las vestía de pies a cabezas de tal forma que ni el ombligo quedara al aire. Y aunque sea consiente que las generaciones cambian, no me puedo conformar con una sociedad así, este mundo ya no es el que conocí, yo me quiero bajar.

26 junio, 2017

Día 410

Hay cosas que no se olvidan, como los viejos lugares dónde me ví crecer, dónde aprendí a ser más fuerte sola o acompañada, pero crecer al fin. Hoy recordé, después de muchos años, este añorado espacio que solo yo me invente para sentirme bien cuando todo lo demás me dejaba mucho que desear. Ahora me siento como primeriza otra vez, escribiendo no se qué ni porque, quizás siempre quedaron cosas por concluir y me siento en la obligación de hacerlo desde aquí. Creo que lo estaba ansiando de verdad el poder volver a escribir con esta libertad, como siempre lo pensé, hacerlo sólo por y para mi, y aquel que aún quiera leer, bienvenido será. Claro que ahora regreso con otra mentalidad, ya no soy la misma que hace casi tres años atrás, han pasado tantas cosas, han cambiado tantas otras pero de a poco espero volver a empezar.