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Día 410

Hay cosas que no se olvidan, como los viejos lugares dónde me ví crecer, dónde aprendí a ser más fuerte sola o acompañada, pero crecer al fin. Hoy recordé, después de muchos años, este añorado espacio que solo yo me invente para sentirme bien cuando todo lo demás me dejaba mucho que desear. Ahora me siento como primeriza otra vez, escribiendo no se qué ni porque, quizás siempre quedaron cosas por concluir y me siento en la obligación de hacerlo desde aquí. Creo que lo estaba ansiando de verdad el poder volver a escribir con esta libertad, como siempre lo pensé, hacerlo sólo por y para mi, y aquel que aún quiera leer, bienvenido será. Claro que ahora regreso con otra mentalidad, ya no soy la misma que hace casi tres años atrás, han pasado tantas cosas, han cambiado tantas otras pero de a poco espero volver a empezar.

Día 409

Un lugar. Todos necesitamos un lugar en la inmensidad de este mundo, un espacio dónde sentirnos bien, dónde ser uno mismo, auténtico, sin las voces de los prejuicios, un lugar dónde se pueda entrar solo o acompañado, a gusto de cada uno. Dónde se pueda decir «llegué, éste es mi sitio y aquí me quedo». A veces el lugar no tienen que ver con algo físico sino algo perdido en el inconsciente, aquel ideal de cosa, lugar o persona. Un lugar dónde refugiarse, dónde soportar los huracanes de la vida, dónde encontrar el silencio de la rutina ajetreada, o dónde gritar lo que el resto ignora. Mi lugar es este, es ahora mismo escribiendo algo que quizás sólo yo encuentre su verdadero significado y nadie más entienda. Un lugar dónde nadie más me comprenda, y que suelo dejar, abandonar por tiempo indeterminado, pero nunca olvidar. Sólo aquí me siento «bien».

Dia 408

El problema no es que un clavo saque otro clavo, el problema es quedarse clavado a primera vista de un desconocido que a la larga intercambias sus defectos por un místico enamoramiento. Y a la par de como corre el tiempo, todos los días, a la misma hora del día, corre un cosquilleo por tu estómago que no entiendes el porqué hasta que lo ves. Es sacarse chispas en una cómplice mirada creyendo que todas las piezas encajan en su lugar y sentir que el mundo se confabulo de alguna manera para que las cosas sucedieran así. Es un arma letal, no te pregunta si quieres, no te advierte cuándo, no busca tu consensuó, simplemente acciona en la inoportunidad. No te lleva a ninguna parte, no te deja señales en el camino, solamente se presente espontáneamente y te observa desde el espejo retrovisor de un colectivo, esperando que halla un feedback de tu parte. Es un perfecto desastre.

Día 407

Soy una escéptica, del amor y de la vida en general. Ni siquiera creía en los presentimientos, esas corazonadas en un contexto amoroso, hasta el último viernes que lo entendí. Por qué estas cosas te caen como un balde de agua fría y si lo hubiera sabido antes de despedirnos, creo que hoy no estaríamos así. Creo que hoy yo no estaría así. Sola. Por que si por lo menos le hubiera respondido a esa voz interior, esa conciencia que todo lo comprende, hoy no sentiría esta soledad por haberte dejado ir. Y se que nada será lo mismo otra vez. No hay vuelta atrás, porque eso es una corazonada, actuar ahora o nunca, dar el paso o quedarse en el molde, gritar o callar, besar o no besar. Y esto es la desilusión, reconocer que hubo una posibilidad y no haberlo hecho a tiempo, esto también es el amor, vivir a destiempo.

Y ahora quién te dibujara los lunares sobre la piel...

Día 406

Una llamada puede cambiar la historia, el sentido a la vida, un giro de 360° inesperado que te despierta, y te recuerda que aún estas vivo, más vivo que nunca. Reaccionas, más que por instinto y piensas, calculadoramente, en cómo hubiera transcurrido todo si esa llamada nunca se hubiese introducido en tu teléfono móvil, a las tantas horas de la noche cuándo ya nadie debería estar trabajando, cuándo gran parte del mundo ya reposa sobre sus almohadas esperando conciliar un sueño del que ya tu mente no quiere ser parte. No lo tenías todo, pero tampoco lo necesitabas todo, hasta se podría decir que eras feliz entre comillas, porque era una felicidad esporádica pero sin sobresaltos. Y ahora, un absurdo acontecimiento pretende ser el centro de tus decisiones, regresar o no regresar, esa es la cuestión. A los pocos minutos cuelgas, y el silencio se ve interrumpido por tu ritmo cardíaco. Superar el 14 de febrero sola, sin tristeza y sin recuerdos ahora parece una tontería sin comparación. Per…

Día 405

14 de Febrero. Un día más en el cual el marketing le gana al amor. No tengo dudas, personas enviándose mensajes verborrágicos de sentimientos profundos, eternos, hipócritas y excesos de corazones, «xoxo» y «esta noche nos veremos». Desde las vistas panorámicas en una plaza, desde un balcón olvidado en el corazón de la ciudad, un auto en la carretera y cursis demostraciones con promesas de lealtad que duran un suspiro como un ramo de rosas, hasta que se pase la fiebre del día, sean las 12 y todo regrese a la normalidad, a lo típico, a lo insignificante, a lo que nadie quiere ver, saber u oír en público porque eso es cosa de alcobas. No, no soy mala onda o mala leche, soy sincera, honesta, y no me lo creía ni cuando creía estar enamorada, pero lo que si es creíble o increíble es la manipulación de los medios para vender amor en un aviso clasificado, en una fotografía que durará 5 segundos en la televisión o en las redes sociales, ni los pasacalles sobreviven más de un mes en pie, sin qu…

Día 404

Todo lo que esperaba después de una extensa discusión era que la tomará por los brazos al momento justo, desprevenida y con el corazón abierto en sus manos, y que la amara, así a lo bruto, a lo torpe, a su estilo mientras sus labios se estrechaban sin compasión, sin dejar escapar otro suspiro que empeorara la situación; mientras se devoraban en lo profundo de su ser y se reencontraban con esos sentimientos extraviados, el mundo conspiraba para que fuera solo de ellos.