07 febrero, 2015

Día 409

Un lugar. Todos necesitamos un lugar en la inmensidad de este mundo, un espacio dónde sentirnos bien, dónde ser uno mismo, auténtico, sin las voces de los prejuicios, un lugar dónde se pueda entrar solo o acompañado, a gusto de cada uno. Dónde se pueda decir «llegué, éste es mi sitio y aquí me quedo». A veces el lugar no tienen que ver con algo físico sino algo perdido en el inconsciente, aquel ideal de cosa, lugar o persona. Un lugar dónde refugiarse, dónde soportar los huracanes de la vida, dónde encontrar el silencio de la rutina ajetreada, o dónde gritar lo que el resto ignora. Mi lugar es este, es ahora mismo escribiendo algo que quizás sólo yo encuentre su verdadero significado y nadie más entienda. Un lugar dónde nadie más me comprenda, y que suelo dejar, abandonar por tiempo indeterminado, pero nunca olvidar. Sólo aquí me siento «bien».

06 julio, 2014

Dia 408

El problema no es que un clavo saque otro clavo, el problema es quedarse clavado a primera vista de un desconocido que a la larga intercambias sus defectos por un místico enamoramiento. Y a la par de como corre el tiempo, todos los días, a la misma hora del día, corre un cosquilleo por tu estómago que no entiendes el porqué hasta que lo ves. Es sacarse chispas en una cómplice mirada creyendo que todas las piezas encajan en su lugar y sentir que el mundo se confabulo de alguna manera para que las cosas sucedieran así. Es un arma letal, no te pregunta si quieres, no te advierte cuándo, no busca tu consensuó, simplemente acciona en la inoportunidad. No te lleva a ninguna parte, no te deja señales en el camino, solamente se presente espontáneamente y te observa desde el espejo retrovisor de un colectivo, esperando que halla un feedback de tu parte. Es un perfecto desastre.