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Mostrando entradas de febrero, 2013

Día 358

No otra vez. Les pido por favor que no regresen, que se queden en su sitio. Así estaba todo mejor. Mucho mejor. Malditos recuerdos, tan hermosos que aún me hacen daño, que aún conocen dónde está mi debilidad. Me lastiman como las espinas de una rosa, así no puedo respirar, no puedo pensar. Basta. No quiero otra vez proyectar los sueños de aquel invierno, cuándo todo era tan distinto, más perfecto. Quédense allí, en el corazón, al fondo a la derecha, dónde ya ni me acordaba de su existencia. Olvídenme, finjan que nunca fueron míos, que nunca debieron si quiera pertenecerme. Pierden el tiempo. Aprendí a vivir con aquel dolor, aunque en algún tiempo fueron la razón de mi existir. Eso que no era eso, un sueño que duró lo que duró, aquello que una vez me digne a cerrar con candado y tirar la llave al fondo del mar, más profundo que estos absurdos recuerdos que vuelven sin ser llamados, sin nada nuevo que contar.

Día 357

Que te regale flores el día de los enamorados dice que te quiere.
Que te regale flores cualquier otro día dice que te quiere de verdad.

Día 356

Culpo a la TV por crear un estereotipo de perfección, de felicidad, de éxito, de satisfacción con uno mismo. Allí es donde radica el problema de todos los conflictos y prejuicios de esta sociedad que prefiere pagar por Reality's Show que por donar dinero o a fundaciones sin fines de lucro. La odio porque todos los malditos días me miro al espejo con el mismo complejo psicológico: mi cuerpo es un asco en general, y no tengo suficiente dinero para arreglarlo. No soy gorda en lo absoluto pero en el fondo, en mi imaginario siento que si lo soy. Y que por ende, nunca voy a ser del todo feliz. Culpo a la TV porque es una fabuladora y distorcionadora de la realidad, porque su lema es: "Los lindos con los lindos, los feos con los feos". No todos somos así de lindos ni flacos ni altos. Fomentan al banalismo, al chismento, al mal lenguaje, a la violencia en general. Venden cuerpos plásticos, voluptuosos, 90-60-90 o exagerados esqueletos, perfectos para un hombre, necesarios para u…

Día 355

Porque elegir que estudiar es casi tan difícil como elegir que ponerse y porque pensar en tener que volver a la rutina es más depresivo que el hecho en sí... Pero recuerden: Es mejor ser un fracaso en algo que les gusta que un éxito en algo que odian. Por eso, no dejen de estudiar que este mundo ya tiene demasiados ignorantes.

Día 354

Si quieren saber quién es de verdad la Chica del Blog, de este Blog, en la vida cotidiana y real, diría que es la chica más corriente que existe, una más del montón. Ni linda ni fea, ni flaca ni gorda. La Chica del Blog es sencilla en muchos aspectos, prefiere usar unos jeans y All Star desgastadas que tacones y minifaldas, dormir hasta tarde, quedarse en casa los viernes por la noche, ver películas los domingos por la tarde y si llueve mejor (odia los domingos con sol). Llámese estructurada pero le asienta mejor que la vida loca. No es de una vida social muy amplia, sin embargo, prefiere coleccionar buenos momentos, esos que ofrecen una sonrisa cuándo se los trae al presente. Le gusta amar y ser amada. Le gusta reír a carcajadas y mostrar su gran sentido del humor, escuchar toda la música que pueda, y por supuesto, comer todo lo que le plazca y sin engordar (aunque eso resulte imposible). Su lugar favorito en este mundo es cualquiera que de con vista al mar, no hay lugar mejor para r…

Día 353

Hay besos que hablan por sí solos. Besos acaramelados, endulzados, apasionados, besos demasiados furtivos. Besos que están envenenados, amargados, cansados. Besos celosos, rencorosos, que olvidan pero no perdonan, que perdonan pero no olvidan, o que no perdonan ni olvidan. Besos que serían capaces de matar. Besos callados, sumisos, de ser posible, despreciados. Besos apostados, perdidos y ganados. Besos silenciosos, que gritan un poco más de atención. Besos educados. Besos que piden ser olvidados y enterrados. Besos tormentosos. Besos maliciosos. Besos clandestinos, los más puros en su especie. Besos ansiosos, reencontrados, emocionados. Besos pasados por agua. Besos pasados por otros males. Besos endeudados. Besos mezquinos. Besos traicioneros y traicionados. Besos de la primera vez, de la segunda, de la décima, etc. Besos sinceros, que se dan en la frente, en el corazón, en el alma. Besos que se dan en la nada, besos al aire. Besos inoportunos, a destiempo. Besos robados, sin duda l…

Día 352

Cae la noche y de a poco va disminuyendo el murmullo de la gran ciudad. Nos alejamos de todo aquello mientras el sol se oculta sobre los rascacielos y las luces de las anchas avenidas empiezan a despertar. Volvemos, como todo vuelve y nos reencontramos en un autobús semi-vació dónde anidan las ganas de regresar, las conversaciones dispersadas de otro día ajetreado y los exagerados suspiros del cansancio. El recorrido tampoco influye en la rutina cotidiana. Tu cantas, yo repito, te sigo aunque me distraiga fácilmente. Lo bueno es que no me reprochas nada. Siempre estás, no justamente como quisiera que esté alguien más en tu lugar, pero no me quejo. En las buenas y en las malas tienes las palabras justas, le das sentido a esta vida que ya sabe demasiado agridulce. Por eso te amo, más que a nada ni nadie. No dejes nunca de ser mi reproductor de música, de confianza, de compañía.

Día 351

Anda. Invéntate algo, lo que sea, por más estúpido que parezca. Dime que te has quedado sin luz, que el azúcar se te acabo, que el Internet se te cayó. Miénteme, que te has quedado sólo, que buscabas alguien con quién pasar el rato aunque sea para mirarnos en silencio. Te creeré, la excusa será lo de menos, te lo juro, me dará igual. Ilusioname, con cualquier anécdota que se te olvido contarme o que has soñado conmigo, que te escapabas conmigo y yo con gusto te acompañaba al fin del mundo. Demás estaría pedírmelo. Pero si hasta eso te cuesta, sólo di que estabas de paso, me alegrará verte aunque sea por cinco minutos. De última, llámame que estaré pendiente por si necesitas algo.

Día 350

Volver de un viaje siempre implica adaptarse a nuevos cambios, ver más allá de lo perceptible, comprobar que algo no anda bien o que marchan demasiado bien como para desafiar a la duda, que las cosas están patas arriba, que el ambiente se siente algo distinto, incómodo o más agradable de lo normal. Es reconocer que algo o alguien falta, que el humor tiene un nuevo sentido o que esta teñido de nostalgia. Es ver que las cosas han envejecido de golpe y que están a dos centímetros de su lugar de origen, que las prendas que cuelgan en las perchas ahora tienen más arrugas desde que se guardaron, que aquellos libros ahora están cerrados y apilados en una estantería en vez de la mesa de luz habitual, que las tazas de café ya no tienen ese gusto a café y que incluso la contestadora no ha guardado ningún saludo afectivo como se estimaba recibir, y lógicamente, para borrar en los próximos minutos. Volver para quedarse, para despertar viejos sentimientos, para revivir un lugar deshabitado y proba…

Día 349

Encontré mi expresión favorita. Creí que iba a llevarme mucho más tiempo pero por suerte me equivoque; y para adelantar el porqué del me gusta, se trata de la forma en que suena. Eso sí: hay que saberla pronunciar con ímpetu y énfasis y que suene un poco romántica y sensual para que tenga coherencia y sentido. No se trata de decir por decirla, sino de pronunciarla cuando la situación de verdad lo merite. Sin más preámbulos la revelaré: 《Estás guapísima》. El secreto está en hacer un parate entre la "A" y la "P" para darle el toque extra. Valla que siento un deleite cuando la digo pero más placer me daría que alguien me lo dijera, porque no se compara con un "estás hermosa" ni tampoco le llega a los pies a un "bonita". Esto es más sincero. Pues el día que me lo digan me enamoro, pero me enamoro en serio.

Día 348

Alexia noto un cambio de ánimos en él, y se detuvo. Quizás lo estaba abrazando demasiado fuerte. Ambos se recompusieron y se acomodaron al borde de la cama en silencio por unos minutos.
-...Perdóname. Es que a veces se me va de las manos esto del amor. Es todo muy nuevo para mi. -Dijo finalmente ella.
-Ni lo digas, que acá el que tiene que pedir perdón soy yo. Me he comportado como un tío cabreado estas últimas semanas y recién ahora me está cayendo la ficha.
-Pues yo no quería decirte nada pero hasta que te diste cuenta...
-¡Ah! Así que me estabas ocultando cosas. ¡Ya veras!
Luca tomó por las costillas a Alexia para hacerle cosquillas porque le gustaba escuchar su risa contagiosa retumbando en la mente.
-Ya, ya, para. Detente. -Alexia se soltó de golpe y puso cara seria. -Lo admito, no te lo he dicho antes porque quería que pasara esto, que me dieras la razón.
Alexia vió que no le cayó muy en gracia aquello y soltó una risotada más exagerada que las anteriores para romper "el hi…

Día 347

Saber que existes, que estás, ahí, a pocos pasos, con tu perfume adictivo, impregnable y con esos incomparables lunares que me pierdo en la cuenta si intento contarlos uno por uno, que no me alcanzan los dedos y tengo que empezar de nuevo aunque resulte ser mi pasatiempo favorito, aunque sea tan estúpida por pensar que eres perfecto, todo o casi todo, pero perfecto al fin, y aún así no estás para mi, ni siquiera sabes de mi, como si miraras por sobre mi con tus ojos oscuros, profundos, navegantes de quién sabe que mares y que tan lejanos están de aquí, de ahora, y mientras tanto memorizo la silueta de tu sombra inquieta que se escapa con facilidad sin un rumbo en concreto, un poco aventurera pero ahí estas, respirando dubitativamente como si hasta eso fuera algo de otro planeta y yo sin poder hacer nada, porque es como estar sobre la montaña más alta casi a tres metros sobre el cielo sin alcanzar las nubes ni tapar el sol con la mano aunque queme sin piedad. Y para vivir así, yo no se…

Día 346

Me di cuenta que uno se pasa la vida absurdamente, buscando pretextos en vez de soluciones, lo que sea para escapar de la realidad y las obligaciones, todo viene bien a la hora de mirar para otro lado y fingir que no se sabe nada de nada con tal de no involucrarse. Qué tanto puede importar el mañana si se devalúa como el dolar, por eso nadie se preocupa ni por el qué dirán si lo que cuenta es sobrevivir en el ahora. Pero un día en el horario menos indicado, alguien se despertará sobresaltado en plena madrugada pensando en cuántas chances ha dejado de lado y cuantas veces estuvo en el anden equivocado esperando un tren que iba en sentido contrario, y se percatará que no está ni su mamá ni su papá para guiarlo hasta el Punto Inicial, porque aquí no existe como en los juegos de mesas, que uno dice cuándo quiere dejar de jugar y cuándo retomar la partida. Y mientras uno reflexiona en cosas como estás, el reloj sigue ahí detrás con su eterno "tic-tac" que no se detiene ni espera …

Día 345

El amor es como el transporte público: Mientras exista habrá sociedad y mientras haya sociedad todo estará caóticamente bien.